Autor: Lionel Adriano Rojas Torres
Sección: 2do. “A”
Eran las 7 a.m. del día jueves 18
de septiembre y me había levantado con ansias de ir al paseo que el profesor
Arias Rivadeneyra había postergado debido a la protesta por la AFP – el
profesor fue consciente del peligro que al podríamos exponernos-, pero bueno,
eso ya pasó y me preparé para ir puntualmente al lugar donde nos íbamos a
encontrar, pero se me atrasaron algunas cosas y al final tuve que insistir a mi
madre para correr un poco para así llegar temprano. Luego de llegar no tuve que
esperar ni 5 segundos porque justo llegó mi profesor Arias.
Éramos 22 estudiantes ya que
lamentablemente unos no pudieron ir por no seguir las indicaciones previas, y
aunque nos parecía un detalle menor entendimos que respetar acuerdos fomenta la
idea de que en algún momento seremos un país más civilizado. Terminada la
revisión de documentos, nos trasladamos de manera adecuada por las veredas y
las cebras peatonales como buenos estudiantes hacia el paradero Wiesse y poder
subir a un bus público. Durante el transcurso no hubo gritos ni desorden, solo
conversaciones suaves, risas discretas y emoción por llegar a la catedral de
Lima para aprender sobre datos importantes de la historia de nuestro Perú.
Muy aparte de eso, vimos vagones
de tren, o como nos corrigió el profesor Arias, coches de tren ya que los
vagones de tren transportan mercancías o equipajes en cambio los coches de tren
transportan personas a un destino. Sin salir del tema, estos coches de tren
estaban abandonados, cubiertos en polvo. Nos dijeron que eran donados de
California, pero realmente habían sido comprados por el alcalde de Lima Rafael
López Aliaga. Algo muy decepcionante ya que generan contaminación porque
necesita diésel para funcionar. El estado de California debe estar muy alegre
porque literalmente vendieron chatarra a millones de dólares porque California
ya estaba realizando un tren apoyado de la energía ecológica para que este
llegue a funcionar sin contaminar el ambiente no como el diésel. Ahí me di
cuenta de la gran diferencia entre un país avanzado (Estados Unidos) y un país
atrasado (Perú). No es por odiar al país en donde vivo, estoy dando un punto de
vista muy lógico y eso que soy adolescente.
Luego de terminar de ver los
trenes (coches de tren), nos retiramos del Parque de la Muralla y nos dirigimos
de forma ordenada a la Catedral de Lima. Al llegar a la Catedral de Lima,
tuvimos un problema, no habíamos hecho la recepción formal con anticipación.
Pero eso no fue problema para nuestro profesor y lo resolvió de inmediato. Ya
dentro de la Catedral de Lima nos sorprendimos por lo grande que era. Nos
sentamos en los bancos esperando a nuestro profesor Arias, pero de repente
llegó un guía llamado Miguel. Este guía era muy religioso y sabía mucho de
nuestra historia peruana. La Catedral de Lima tenía muchos cadáveres, unos
artificiales y otros reales. Después de esto, entramos a un lugar muy pequeño
donde había cadáveres, el cual encima de ellos había monedas, eso se debe al
día de los fieles difuntos. Luego de salir de la cueva fuimos por un momento a
los servicios higiénicos para también formarnos mejor y seguir el transcurso.
Con la decisión de nuestro profesor Arias entramos a otra mini cueva donde estaban
los cráneos de los anteriores obispos. Al terminar de mirar, nuestro guía,
Miguel, nos pidió orar por estos obispos.
Ya terminado el recorrido, nos
retiramos de la Catedral con un gran agradecimiento a nuestro guía que nos dio
una experiencia única. Para despedirnos de manera perfecta, realizamos una foto
grupal con vista a la querida Catedral de Lima. Ahora, nuestra siguiente parada
fue la plaza San Martín. Durante el recorrido identificamos casonas como el
Palais Concert y la casa Dubois, todo esto por el jirón de La Unión. Cuando
llegamos a la plaza San Martín vimos algo curioso, en la estatua de San Martín
hay una mujer con una llama en la cabeza, pero no es solo eso. Lo curioso es
que realmente se pidió que construyeran una llama de fuego en la cabeza de la
escultura femenina, pero el encargado pensó diferente y colocó la llama que
habita en muchos andes. Cabe recalcar que la llama con fuego en la cabeza
representa la libertad. Finalizado esto nos despedimos nuevamente con una foto
grupal para dirigirnos al restaurante llamado "frito".
Fuimos de manera agrupada, cada
uno con su pareja para subir a un bus público. Ya luego de subir esperamos
pacientemente hablando, pero sin incomodar a las demás personas. En el momento
que llegamos, entramos muy preparados para probar esa comida tan rica que el
profesor nos había comentado. El plato nos costó S/10 a cada uno gracias a
nuestro profesor Arias. Terminamos satisfechos para luego caminar hacia un
paradero y tomar el último bus. Ya nuevamente cerca del paradero Wiesse, nos
dirigimos caminando al colegio. Muy agradecidos con el profesor Arias, nos
despedimos alegremente de nuestro profesor con un gran grito mencionando que
estamos presentes, pero en quechua “¡Kaypi!”. Para así volver a nuestras clases
de nuestro querido colegio Toribio Rodríguez de Mendoza N°135.
